Di adiós a este hombre de secano
Caminante de plumas y brea por ser solo hombre sin mar
¿Do estás, mi arcón de lágrimas?
La espada penetra despacio en la herida
Y se hace sangre acerada que atraviesa el corazón de la tierra
La voz de los ancestros izada a hombros del héroe
Yo hiero mi esencia, y hiero, y hiero
Y el daño está hecho
Aplastando el orgullo por la voz de la caverna
De los prohibidos placeres de la mies recién segada

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