Y cuentas ahora mi historia con desprecio
de cómo nos ha invadido el miedo
de cómo ya no somos de veras
acostumbrados a nuestras tardes de domingo
y a mis huidas en plena noche
y ahora tus dedos son relatos del pasado
recorriendo cansinos mi piel
y el tiempo nos dio la razón
no fuimos héroes de madrugada
no fuimos perfectos ni en asomo
no vimos al tedio entrar con pasitos cortos
y acomodarse a nuestra vida de espera
no, hoy no llamamos a la Luna hermana
no tomamos el día como cómplice
nuestro octubre perdió su nombre
y nuestras sábanas no son nido;
perdimos nuestro otoño
en cigarrillos quemados a solas
en borracheras repletas de asfalto
y nuestra turbia felicidad en promesas;
hoy la noche está escondida
nuestro pecado nace tímido
pero brindamos al alba temprana
con néctar puro y esencias
rondamos juntos fronteras
que anuncian una nueva tierra
sonreímos sin respeto
besando entre sueños
el alma que aún nos queda.