En tu boca la rosa fría
de mis lamentos, el pez hecho hombre
nadando en tu aliento
soy alud desvalido
ciénaga gris de corto empeño
la húmeda sed de la tormenta
que se cierne sedosa entre tus dedos
Amiga, no basta la penumbra
en la noche vacía, pájaro que rumia la soledad
soy pequeño en tu lecho
metro ochenta y seis de deseo
promiscuo alazán sin freno
rosa frágil que añora ternura
de la pálida luz de la luna de agosto
Soy sin más, y en ti quedo
como sombra apetente y diluida
mi lento y sabio secreto
mi nido entre mis celos
Mana la fuente agua clara entre tus labios
en mi boca reseca savia emerge
autogenero mi instinto depredador
atando en tu pecho mi antorcha
No sé vivir en ti
tengo miedo al alba
y me ciega la sed
arduo despertar en la sombra
como bramido tildante de mil campanas
en la penumbra de una noche
con estrella
He roto mi espada a poniente
nace en mí un nuevo vestigio
de una tierra que no tiene nombre
ni edad
de un fuego que no se extingue
ni se olvida
que anda presente en mi juego
en mi boca fresca cuando busca la tuya
temblando de placer
naciendo de nuevo
en la cómplice oscuridad del manto de luna
Sedales de turgencia
tus senos aúnan mi forma
infame en tu mudo cuerpo
flor desmembrada lactando
mi vida en vientre húmedo
en ansias laceradas
de fundir mi masa con tu velo
muerto de negra lascivia
sucio como cerdo negro
la rancia oscuridad me vence
atado dulce a tu lecho
nadando en el horizonte de tu pieza
reptando babosa a tu oscuro monte
agarrando premios que no merece
héroe célebre de mil batallas
asomándome desnudo a tu sima
buceando despacio sin oxígeno
ni pulmones recios, lamiendo
entumecido tu mar lacónico
de ojos pequeños, sudando
triste sudor de lacayo enfermo
de reo corrupto, de ladrón servil
de tu cuerpo reino, asombro
dulce de mis dulces dedos
nacientes en alborada nueva
resucitados a éste, mundo
de cielo distante escarlata, asiendo
ciegas manos que no son de fiar
besando con labios cortados
labios melosos como gelatina
pezones duros como terrones
brazos firmes de olmo viejo
mirada tersa de cachorro
maná dulce de dientes nuevos
como nuevos azares de anciano enfermo
Aquí me tienes
espada en mano
dispuesto para la batalla
-
Acá tienes mis brazos
mi piel y todos mis huesos
prestos a la venganza
-
Contra toscos, zafios
ilusos y vanales
aprendices de poeta
-
Acá me tienes
brazo de hierro
mano templada
-
Te dono mis músculos
te cedo mi piel
te regalo mis huesos
-
Quiebra con ellos
sus cráneos
sus miembros
-
Cercena el mal
de raíz, de punta
dales donde duele
-
Toma mi ser
y hazlo tuyo
juntos, unidos
-
Abramos quedos
la puerta del abismo
bajo sus pies
-
Que ambos somos
poemas henchidos
de luz y promesas
Jamás entenderás lo que pudo ser
tú, que no eres como nosotros
criaturas que sienten la hierba crecer
y el mar embravecido crepitar entre las venas
-
Que triste que Dios hiciera tan bello cuerpo
en un molde secreto desde los ancestros
para acompañar a un corazón sin sentimientos
-
Bella criatura, Dulcinea de quijotes tristes
debieras de calzar bacinas en tu cabeza
portar adarga antigua y rocín flaco
estrellarte contra los molinos
y luchar contra el ganado
bebiendo el bálsamo de fierabrás
-
Este Quijote está ya harto de andanzas
de inútiles loas a la luna
y suspiros por amores imposibles
Rocinante está viejo y cansado
el galgo corredor ha tiempo que murió
y Sancho busca todavía Barataria
-
Nada queda ya por hacer
que dejarse morir
por nacer en Avellaneda
y buscar nuevas dulcineas
y nuevos rocinantes
y nuevos sanchos que te sirvan fieles
leer a Tirante, y a Amadís y Esplandián
soñar con nuevas andanzas
y limpiar de nuevo el arnés ajado
pulir la espada de nuevo forjada
y encomendarse al dios de la guerra
al señor de la batalla
y marchar a las lejanas fronteras
donde luchar altivo
por todos nosotros
Delirium tremens
tu pecho labra estrías en mi corazón
sucio y desgarbado
mojo recuerdos en el café azucarado
aprendiz de brujo y nostalgia
mi mano abarca tu pecho en el recuerdo
las yemas de mis dedos estraños juguetean con tus pezones
amasan y redondean
golpean las nalgas al ritmo del trote
con mi sexo apuntando a tu garganta
así debe ser
así debió ser
antes de la debacle
salibando tu lengua entre mis labios
tu espalda prisionera de mis manos garras
tu cuello lacerado por mis tenues mordiscos
lóbulos mojados por mi lujuria
ahora tan lejos
tan cerca
como mi aullido sordo a la luna
homo lupis homine
déjame arrastrarme a tu piel
de nuevo
suave como pelo de cachorro
los bisontes en la pared miran y sonríen
devorando a bocados muslos que no son los tuyos
al calor de las hogueras de septiembre
a la luz de una colilla mal apagada
y una farola intermitente
que ilumina indecisa el sempiterno cigarro
dánoslo hoy y cada día
buen dios de los recuerdos
santo ángel de la guarda
santo Dios en las alturas
Di adiós a este hombre de secano
Caminante de plumas y brea por ser solo hombre sin mar
¿Do estás, mi arcón de lágrimas?
La espada penetra despacio en la herida
Y se hace sangre acerada que atraviesa el corazón de la tierra
La voz de los ancestros izada a hombros del héroe
Yo hiero mi esencia, y hiero, y hiero
Y el daño está hecho
Aplastando el orgullo por la voz de la caverna
De los prohibidos placeres de la mies recién segada
Anidamos palabras en nuestros gestos
Que ahogan la luz de la conciencia
Y no hay nada más
Discernir en días oscuros es como querer asir la luz
Luz que se desploma inerte
Que se derrama como arena en nuestras manos
He seguido la luz tantos años
Que ando ciego y cansino
Anudando retazos de vida y de desprecio
¿Hay algo más?
Respirar el viento helado
Acariciar el alba cuando amas
Reptar en un mundo lleno de recuerdos
Ahíto de miserias
¿Es que no hay nada más?
Una mueca al presente
Un filo de navaja afilado
Zigzagear en la cuerda floja
Vivir y nada más
Algo más queda
Garabatear, garabatear, garabatear
Acariciar. Sin remedio. Romper una a una las barerras
Saltar al vacío. Volar
Renovar los sentidos. Amar
Que el hombre es hombre cuando ama
Y poco más puede quedar
